Siempre que se pinta el techo de una habitación, llenamos el suelo con plásticos enormes que a parte de dificultar la tarea, son un engorro a la hora de recogerlos.
Con este sencillo truco no tendrás que pasar por ese "infierno" de nuevo. Para ello simplemente cogeremos una tapa de un bote de pintura de igual o mayor diámetro que la longitud del rodillo.
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Introduciremos el rodillo en la tapa y sellaremos con cinta aislante la unión, tanto por su parte superior como la inferior, evitando cualquier filtración de la pintura.
Evidentemente, la parte cóncava de la tapa ha de mirar hacia el techo. |